Correr para coger el autobús o subir rápidamente las escaleras reduce el riesgo de diabetes, artritis, infartos y demencia
Los fines de semana suelen romper con la rutina, pero ese cambio aparente puede tener un costo invisible para la salud. Alterar los horarios de sueño y alimentación —algo habitual fuera de los días laborales— impacta más de lo que se cree en el funcionamiento del organismo.
El descanso irregular y las variaciones en la dieta pueden influir de forma inadvertida en la resistencia a la insulina, elevando el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2, la obesidad y complicaciones hepáticas.
Diversas investigaciones respaldadas por la Asociación Americana de Diabetes advierten que el aumento del sedentarismo y la ingesta desordenada de alimentos durante los fines de semana eleva los marcadores de resistencia a la insulina.
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