Enfermedad renal crónica, insuficiencia cardiaca y diabetes: una conexión desconocida por la población y que preocupa a los expertos
14 marzo 2024

Enfermedad renal crónica, insuficiencia cardiaca y diabetes: una conexión desconocida por la población y que preocupa a los expertos

Se puede detectar a tiempo mediante dos sencillos análisis, por lo que el reto está en concienciar a la población sobre la importancia de acceder a ellos para obtener un diagnóstico precoz

Fuente: Cuidate Plus

El dolor, la fiebre o las náuseas comparten la categoría de “síntomas”. Con ellos, el cuerpo avisa: algo no va bien. Es esa advertencia la que conduce al médico, al diagnóstico y al tratamiento. El problema es cuando no hay señales de alerta. Frente a ellas, el silencio. Son varias las patologías que representan un grave problema de salud y que se apellidan “silenciosas” porque llegan sin anuncio previo. Una de ellas es la enfermedad renal crónica (ERC), que afecta a uno de cada siete adultos en España y que no presenta síntomas hasta que está muy avanzada. Por eso, es en estos casos cuando el diagnóstico precoz es, más que nunca, esencial.    

Se trata de la segunda enfermedad cuya mortalidad y discapacidad más creció entre los años 2006 y 2016, tras el Alzhéimer. Consiste en la pérdida progresiva de la función de los riñones, encargados de la eliminación de los líquidos y productos de desecho del organismo mediante la orina. En una última fase, estos órganos dejan de funcionar y la única forma de sobrevivir es a través de la diálisis o un trasplante de riñón.

El problema va más allá, pues la ERC es un importante factor de riesgo cardiovascular y puede aparecer a consecuencia de la hipertensión y la diabetes. Un triángulo puede ilustrar mejor esta explicación: los riñones, el corazón y el control glucémico (cuya alteración da lugar a la diabetes y prediabetes) ocupan cada uno de sus tres vértices que, entre los tres, dan lugar al llamado síndrome cardiorrenal y metabólico

Así pues, la ERC, la insuficiencia cardíaca (IA) y la diabetes son enfermedades interconectadas entre sí. “Es fundamental informar a la población general sobre la relación directa entre ellas”, ha afirmado Tomás Juan Fajardo, presidente de Cardioalianza, durante la presentación de la campaña “Adelántate. Un diagnóstico a tiempo puede ser importante. Por ti y por todos”, impulsada por AstraZeneca y con el aval de diferentes sociedades científicas con motivo del Día Mundial del Riñón y del Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular, que se celebran el 14 de marzo. 

Sobre la conexión de estas patologías, Marta Moreno, directora de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de AstraZeneca, ha advertido que en el momento del diagnóstico de una de ellas “se levante la mano para ver si se sufre alguna de las otras dos”. En este punto, Isabel Egocheaga, responsable del Grupo de Trabajo de Cardiovascular y Diabetes de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), ha puesto de relieve el papel clave que ocupan los médicos de Atención Primaria: “La medicina de familia es el primer contacto que establecen las personas de este país con el sistema sanitario. Pueden acudir por cualquier otra patología, como un dolor de espalda o un resfriado, pero la misión de estos profesionales es cribar a esos pacientes que están en riesgo de desarrollar el síndrome cardiorrenal y metabólico. No hay nada como buscar para intentar encontrar”. 

A pesar de que la ERC afecta al 37% de la población española mayor de 64 años, lo cierto es que está infradiagnosticada. Además, se espera un incremento del número de pacientes con esta afección en el futuro debido al envejecimiento de la población, así como al aumento de la prevalencia en pacientes con diabetes e insuficiencia cardiaca. Todo ello implica un mayor uso de recursos y costes para el Sistema Nacional de Salud. 

El diagnóstico precoz se antoja como una herramienta muy útil para mejorar la calidad de vida de este paciente”, coincide Juan Carlos Julián, director general de la Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades Renales (ALCER), quien recuerda que la ERC no da síntomas hasta encontrarse en una fase muy avanzada, algo que conlleva importantes limitaciones para las personas que la sufren: “Cansancio, mareo, fatiga… además de problemas emocionales. La ansiedad es muy frecuente en estos casos. Si no detectamos a tiempo, hay repercusiones en la vida social y laboral del paciente”.

La obesidad, factor de riesgo de estas patologías

La obesidad está incluida en el eje del síndrome cardiorrenal y metabólico. “Hemos pasado de considerarla simplemente como un desequilibrio entre lo que se come y lo que se gasta a pensar que es una enfermedad crónica mucho más compleja que el gasto energético y la ingesta”, ha señalado Egocheaga. 

Según la especialista, la enfermedad activa una serie de mecanismos fisiopatológicos asociados con otras afecciones: “Esa inflamación y tejido graso llevan a la relación con la enfermedad renal o la insuficiencia cardiaca”. Moreno ha aportado algunos datos más: “La obesidad es considerada por la Organización Mundial de la Salud como la pandemia del siglo XXI. Una de cada ocho personas sufren esta patología”. 

¿Cómo detectar a tiempo la enfermedad renal crónica?

Hace entre 10 y 15 años, muchos laboratorios no hacían pruebas para diagnosticar la enfermedad renal crónica. Afortunadamente, en este tiempo la situación ha dado un giro de 180 grados. En la actualidad, “existen dos pruebas muy sencillas y accesibles para cualquier profesional sanitario, además de ser tremendamente baratas”, ha resaltado el director general de ALCER, quien ha apuntado que el reto está en que la población sea conocedora de estos análisis para poder acceder a los mismos.

Egocheaga detalla en qué consisten estas dos pruebas:

  • El análisis de creatinina (compuesto químico de desecho generado por los músculos). Es una muestra de sangre que, junto a la edad y el sexo del paciente, permite estimar el filtrado glomerular con el que, en definitiva, se evalúa el funcionamiento de los riñones. 
     
  • Muestra de orina que determina el cociente de microalbúmina y creatinina (mide la cantidad de albúmina, que es una proteína, en la orina) para ver si existe alguna lesión en estos órganos. Pequeñas cantidades de esta proteína pueden ser los primeros signos de enfermedad renal.

“Las dos pruebas son necesarias e imprescindibles”, ha asegurado la especialista, quien informa de que si las alteraciones detectadas se mantienen durante más de tres meses, se confirma el diagnóstico de enfermedad renal crónica.