Proteínas de origen vegetal y grasas saludables son un escudo para esquivar enfermedades crónicas en la edad adulta
La enfermedad renal crónica puede avanzar hasta fases muy avanzadas sin dar señales de alerta claras. Estas no aparecen hasta que el daño es importante, por lo que el diagnóstico precoz resulta clave para frenar su progresión.
La enfermedad renal crónica se conoce como “la pandemia silenciosa” porque sus primeros síntomas son casi imperceptibles. Según Emilio Sánchez, presidente de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), “puedes tener una función renal del 25% o incluso del 20% y apenas notar síntomas. Solo cuando la función baja al 10‑15%, al borde de necesitar diálisis, aparecen signos claros, y aún así son inespecíficos”. Algunos a los que el experto alude son:
Así pues, se trata de síntomas que se pueden confundir con otras causas. Por eso, Sánchez subraya que tanto profesionales como pacientes deben adoptar una actitud proactiva. Los grupos con mayor riesgo incluyen personas mayores, diabéticos, hipertensos, obesos, fumadores o quienes han sufrido un evento cardiovascular. “En estos casos, el médico debe investigar la función renal, y el paciente también puede preguntar a su médico de cabecera por su estado renal”, aconseja.
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