Ansiedad, depresión y opioides: la conexión que conviene vigilar en pacientes con dolor crónico
Un estudio realizado en España y publicado en PLOS One aporta una visión en profundidad sobre cómo la enfermedad renal crónica (ERC) afecta a la calidad de vida de los pacientes, tanto en etapas iniciales como avanzadas, y de las personas que los cuidan. El trabajo, impulsado por AstraZeneca España, pone el foco en dimensiones físicas, emocionales y sociales que con frecuencia no quedan plenamente reflejadas en las mediciones habituales, e identifica puntos críticos del recorrido asistencial que podrían marcar una diferencia relevante para pacientes y cuidadores.
El estudio, titulado “The impact of chronic kidney disease on patient and caregiver quality of life: A qualitative study in Spain”1, transversal, observacional y multicéntrico, empleó una metodología cualitativa para identificar qué aspectos del día a día y del itinerario sanitario resultan más importantes para las personas con ERC. Participaron 36 pacientes (edad media 70 años, rango intercuartílico 42-84; 30% mujeres) con ERC en estadios 3-5, en la mayoría de casos con comorbilidades como la IC y la diabetes o complicaciones como la hiperpotasemia y 12 cuidadores familiares (edad media 67 años; 78% mujeres) entrevistados junto con los pacientes, de los cuales el 58% presentaban hiperpotasemia y el 47% insuficiencia cardiaca.
La Dra. Nuria Aresté Fosalba, nefróloga del Hospital Universitario Virgen de la Macarena y coordinadora del estudio, destaca que “la ERC, que afecta al 10-15% de la población española, no solo condiciona parámetros clínicos; también transforma rutinas, relaciones y expectativas. Comprender qué viven el paciente y su cuidador es esencial para diseñar intervenciones que realmente mejoren la calidad de vida, especialmente en momentos de transición como la etapa prediálisis”, afirma.
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