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Las personas que sufren dolor crónico pueden ver alterado su descanso y tener problemas de sueño. Por esa razón, seguir una serie de consejos para poder dormir puede ayudar a hacer frente a ese malestar continuo, al igual que realizar actividad física y ejercicio.
Así se recoge en la guía “Autocuidado en las personas con dolor”, coordinada por la enfermera Manuela Monleón, especialista en enfermería familiar y comunitaria y doctora en Cuidados de la Salud, en colaboración con la compañía farmacéutica Grünenthal, en la que dedica un capítulo al descanso en relación al dolor crónico.
El dolor puede ser tanto causa como consecuencia del insomnio, apunta la publicación.
Los fármacos pautados para el dolor pueden modificar los patrones de sueño y producir somnolencia, o todo lo contrario, insomnio. Por ello, la valoración de la calidad del sueño es un dato importante para saber si el tratamiento analgésico es adecuado o no.
Además, patologías como la cefalea o el dolor de espalda pueden causar también insomnio.
En general, el insomnio repercute en la calidad de vida generando irritabilidad, depresión, somnolencia, ansiedad o cansancio, entre otros malestares.
Aunque cada persona tiene su propia rutina para ir a dormir (relajación, leer, beber leche caliente…), existen unas medidas higiénicas que contribuyen a mejorar el descanso, y más si se sufre de dolor crónico.
Otro de los capítulos de la guía “Autocuidado en las personas con dolor” está dedicado a la importancia no solo del descanso, sino también de practicar actividad física y ejercicio como aliados contra el dolor crónico.
El dolor crónico puede hacernos sentir cansados, frustrados y, a veces, nos quita las ganas de hacer cosas. Nos hace movernos menos y se genera un círculo vicioso.
Es importante tener actividad física, que supone ir andando a cualquier parte, bailar o trabajar en el jardín, además de practicar algún ejercicio físico tanto general como terapéutico. Estos son algunos de los consejos generales:
1.- Comienza despacio: Empezar poco a poco, con actividades físicas suaves como caminar o nadar controlando el dolor.
2.- Elige una actividad que te guste: facilitará la motivación. Desde algo más tranquilo como el yoga hasta el baile.
3.- Haz de la actividad física una rutina: Al menos 30 minutos al día, 5 días a la semana. La constancia es clave.
4.- Adaptar los ejercicios a tu situación y necesidades.